Bienvenidos

Bienvenidos. este es un blog que comencé hace años. Me gustaría que lo hicieramos entre todos. El tema vale la pena.

No se trata solo de contar mis cosas o mis pensamientos. Se trata de que tu tambien lo hagas. Así que puedes enviarme los artíulos, fotos y lo que quieras, sobre estos temas, para publicarlos.


Juan Carlos Moreno

lunes, 4 de octubre de 2010

MIRAR Y VER LOS PARQUES NACIONALES DE CANARIAS

Hace poco hemos comenzado la realización de un documental sobre los cuatro Parques Nacionales de Canarias en 3 dimensiones. Pero esto no es lo que quiero contar ahora.

Ahora quiero contar como me he sentido en este periplo inicial.

Soledad y compañía entre la naturaleza. Lugares en que el ser humano se encuentra a si mismo y descubre. Porque ya es duro pertenecer a una sociedad en que todos ven lo que pareces pero pocos ven lo que sientes.

Estar dentro del parque Garajonay ha sido, es y será la experiencia plácida de encontrarse con los años de juventud, de una tierra, que de joven, solo tiene las huellas que estamos dejando en ella. La vida que admiramos, como seres humanos, también somos los mismos quienes la quitamos.

He estado pocos días de rodaje en el Parque Garajonay, pero tan solo un minuto basta para darse cuenta, que cuando te sumerges entre sus árboles, has viajado en el tiempo, en que posiblemente dinosaurios y hombres incipientes poblaban el planeta. Una maquina del tiempo no es necesaria para sentir que el calendario ha vuelto atrás miles de años, millones tal vez. La maquina del tiempo es Garajonay.

Cuando la niebla baja por las copas de los árboles se llena de misterio el aire y la luz se refleja vaporosamente, acariciando todos los sentidos, porque si bien la vista disfruta, el olor a Laurisilva y el sonido de las caricias que se dan las ramas del bosque, también te llenan.

Un bosque encantado porque encanta a quien llega dispuesto a bañarse de naturaleza. Es capaz de enseñarnos rincones jamás sospechados, pero escondidos bajo las copas de los árboles. Un lugar lleno de fantasías y de nomos que corretean sobre las hojas caídas de bosques gigantes.

Todo se sabe porque alguien te lo cuenta, porque lo aprendes o como me ha pasado a mi porque lo he visto y vivido.

Después hemos ido al Parque Nacional de la Caldera de Taburiente. Agua y vacío. Vacíos que te llenan de paisajes. Un vacío inmenso que se ve cuando te acercas a las orillas de los barrancos, y que si te imaginas un ave eres capaz de volar y ver miles de árboles que se agarran a al tierra. No importa si la tierra se cae. Los pinos crecen entre riscos y paredes y puedes ver las raíces que no están dispuestas a dejar morir al pino que se cae o al pino que se quema, porque la Caldera de Taburiente es el Shangri-La en que todo vive porque vale la pena vivir.

Agua que circula entre las venas que son los barrancos que cuando los caminé son pesados para las piernas y ligeros para el alma. Si las piernas te acompañan no existe rincón que no quieras conocer ni agua que no quieras beber.

Pocos días hemos estado grabando pero los suficientes para querer quedarse. Ahora nos queda Timanfaya y el Teide y se que me volverá a pasar, y será el no querer volver a mi casa.

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