Hace unos días, por motivo de la firma del compromiso sobre la carta Europea de la Gomera, estuvimos hablando unos amigos, mientras tomábamos una copa de vino, sobre los momentos de crisis que estamos viviendo todos, pero de otra manera. Me parecía interesante aquella conversación porque era de optimismo. Sabemos que de todas las crisis se sale, pero que no nos han enseñado a soportarlas, ninguna de las que nos enfrentamos en el paseo de lo que llamamos vida, no nos enseña enfrentarnos a la crisis del primer amor, en el que parece que vamos a morir, ni ante la crisis de la perdida de un familiar, ni ante una crisis matrimonial, ni de las que llaman de identidad, ni de las políticas, ni de cuando podemos perder la casa…, etc. Hace un tiempo leí algo sobre un francés, que según todos test realizados, decía que era el hombre más feliz del mundo. Había sido ingeniero y ahora vivía en el Tíbet sin ningún lujo.
Hago esta reflexión porque la discusión del otro día iba en que, en estos momentos, era el tiempo para cambiar, incluso los valores que tenemos en nuestra vida o nos han impuesto esta sociedad de consumo. Estamos en crisis, pero no solo económica, estamos inmersos en esa otra crisis más profunda, que es la del hombre, y de todos sus valores. ¿Quién no recuerda que con un apretón de mano y mirándose a la cara, era el mejor contrato para conseguir la confianza del otro? Bien le hubiera ido a la Banca si en vez de pedir tantos avales hubiera pedido esos otros valores. Quién eres como persona, tu recorrido, si eres honesto, si respetas a tu gente, si eres hombre de palabra… quizás si los Bancos hubieran investigado esto en vez de cuanto tienes, sin saber como lo has logrado, para darte un crédito, quizás ahora, no tendríamos tanta crisis económica.
La crisis económica se resuelve con dinero, pero la que tendremos que remontar si queremos que no se produzcan otras, incluida la del dinero, es la de los valores. Espero que aprendamos a apreciar otras cosas que no se venden ni se compran, se tienen, y ya está, pero que te ayuda a superar todas las demás.
La conversación fue por ahí, pero aparte de llamarme la atención aquellos comentarios optimista de quienes charlábamos, era descubrir, que tenemos falta de comunicarnos más, de abrirnos más, de poder sentirnos bien con una grata conversación, con buenos pensamientos, y en definitiva, haciendo aflorar los valores, que ahora y desde hace un tiempo, están en crisis.
Y hablamos también de sostenibilidad, del desarrollo sostenible de la Gomera, pero no solo de las “tres patas”, de las que todo el mundo habla, (económica, ambiental, y social), sino del desarrollo sostenible PERSONAL. ¡Hay que revindicar el desarrollo sostenible personal! Porque si no logramos el propio, no seremos capaces de conservar nuestro planeta y por supuesto La Gomera.
¡Vaya rollo! ¿Verdad? Pero no me digan que no vale la pena pensar un poco….
Gracias por leerme y que tengan buen día.
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